CIUDAD DE GUATEMALA.- Los guatemaltecos elegirán presidente mañana en una contienda electoral protagonizada por un general retirado y un acaudalado empresario que aspiran a gobernar en el período 2012-2016. El militar Otto Pérez Molina y el empresario y político populista Manuel Baldizón disputarán los comicios, el séptimo proceso electoral consecutivo desde 1985 cuando se inauguró la actual etapa democrática, tras años de dictaduras y gobiernos autoritarios. Entre Pérez Molina, de 61 años, postulado por el derechista Partido Patriota (PP), y Baldizón, de 41 años, de la agrupación Libertad Democrática Renovada (Lider), surgirá el domingo el sucesor del presidente socialdemócrata Álvaro Colom (2008-2012).
El gobernante, cuyo mandato de cuatro años concluirá el próximo 14 de enero, instó a los dirigentes políticos y a sus seguidores a respetar los resultados de la elección presidencial "gane quien gane". El Tribunal Supremo Electoral (TSE) informó que ultima la organización de la jornada cívica, en la que participarán más de 7,3 millones de guatemaltecos.
Las encuestas ubicaron a Pérez Molina como amplio favorito. Según el último sondeo publicado por el influyente diario "Prensa Libre", el candidato del PP cuenta con una intención de voto de 58,5 %; Baldizón lleva 41,5 %.
Los derechistas Pérez Molina y Baldizón fueron los postulantes con más votos de entre un total de diez binomios presidenciales que participaron en las elecciones generales del pasado 11 de septiembre. Para ganar la elección presidencial en primera vuelta necesitaban obtener más del 50 por ciento del total de los votos válidos, lo cual ninguno de los diez binomios presidenciales alcanzó.
El militar fincó su campaña política en promesas de combatir "con mano dura" la pobreza y la violencia que afectan a la mayoría de los 14,4 millones de guatemaltecos. Pérez Molina gusta que lo llamen "el general de la paz", debido a su papel protagónico en la recta final de las negociaciones entre el gobierno y la guerrilla. El ahora dirigente político fue entrenado en contrainsurgencia en el marco de la guerra civil guatemalteca (1960-1996), en la que participó en forma activa, y es acusado por entidades humanitarias de serias violaciones a los derechos humanos. En una de las épocas más duras del conflicto armado interno, estuvo destacado en la región de Quiché, donde según la ONU se registró el 45,52 % de las 200.000 víctimas entre muertos y desaparecidos que se cobró el conflicto. (DPA)
El gobernante, cuyo mandato de cuatro años concluirá el próximo 14 de enero, instó a los dirigentes políticos y a sus seguidores a respetar los resultados de la elección presidencial "gane quien gane". El Tribunal Supremo Electoral (TSE) informó que ultima la organización de la jornada cívica, en la que participarán más de 7,3 millones de guatemaltecos.
Las encuestas ubicaron a Pérez Molina como amplio favorito. Según el último sondeo publicado por el influyente diario "Prensa Libre", el candidato del PP cuenta con una intención de voto de 58,5 %; Baldizón lleva 41,5 %.
Los derechistas Pérez Molina y Baldizón fueron los postulantes con más votos de entre un total de diez binomios presidenciales que participaron en las elecciones generales del pasado 11 de septiembre. Para ganar la elección presidencial en primera vuelta necesitaban obtener más del 50 por ciento del total de los votos válidos, lo cual ninguno de los diez binomios presidenciales alcanzó.
El militar fincó su campaña política en promesas de combatir "con mano dura" la pobreza y la violencia que afectan a la mayoría de los 14,4 millones de guatemaltecos. Pérez Molina gusta que lo llamen "el general de la paz", debido a su papel protagónico en la recta final de las negociaciones entre el gobierno y la guerrilla. El ahora dirigente político fue entrenado en contrainsurgencia en el marco de la guerra civil guatemalteca (1960-1996), en la que participó en forma activa, y es acusado por entidades humanitarias de serias violaciones a los derechos humanos. En una de las épocas más duras del conflicto armado interno, estuvo destacado en la región de Quiché, donde según la ONU se registró el 45,52 % de las 200.000 víctimas entre muertos y desaparecidos que se cobró el conflicto. (DPA)